REEMPLAZO TOTAL DE RODILLA

¿Qué es la cirugía de reemplazo total de rodilla?


Es un procedimiento quirúrgico que busca reemplazar las superficies articulares dañadas por unas superficies de metal y de plástico, recuperando la movilidad, la alineación y la estabilidad de la articulación. Es un procedimiento que usualmente se realiza en personas mayores de 65 años con diagnóstico de artrosis de rodilla, es decir, con una pérdida parcial o completa del cartílago articular, lo cual impide la movilidad suave y no dolorosa de la articulación.

 Lo consideramos un procedimiento mayor, por lo cual requiere una evaluación pre-quirúrgica completa en la que se evalúe el estado de salud global del paciente y se realice una preparación previa física, emocional y educativa con el fin de obtener un resultado satisfactorio tanto para el paciente como para su familia.

 




¿En qué consiste la cirugía?


Durante el procedimiento quirúrgico se sustituyen las superficies articulares dañadas por piezas artificiales, las cuales están hechas de una aleación de metales y un polietileno de alta densidad (plástico). Se realizan cortes finos de hueso tanto en la tibia proximal, como el fémur distal y la rótula por medio de un instrumental especializado que permite adaptar las superficies protésicas, permitiendo obtener una articulación bien alineada, estable y no dolorosa.  La cirugía se realiza habitualmente bajo anestesia general, aunque puede realizarse con anestesia regional, es decir, de la cintura hacia abajo; el Anestesiólogo estudiará el estado de salud y las características personales del paciente para decidir cuál es la mejor opción.




¿Cómo es la recuperación después de la cirugía?


En el postoperatorio inmediato (primeros días) deberá permanecer hospitalizado alrededor de 3 a 5 días, durante los cuales se realizará manejo de dolor, control de sangrado, terapia respiratoria y terapia física. Una vez el dolor esté controlado y tenga entrenamiento para moverse en la habitación con el caminador, será dado de alta con unas recomendaciones escritas que debe seguir al pie de la letra, signos de alarma, medicamentos para manejo de dolor y prevención de trombosis venosa profunda, indicaciones de uso de las medias antiembólicas y una orden de terapia física que debe realizarse de forma continua especialmente durante las primeras semanas. Es imprescindible la colaboración del paciente para  realizar de forma precoz los ejercicios de rehabilitación (terapia física), los cuales serán explicados de forma progresiva, así como el uso de ayudas externas (muletas, caminador, bastón), y actividades de la vida cotidiana que pueda ir realizando.


¿Qué complicaciones pueden presentarse?


Toda intervención quirúrgica, tanto por la técnica en sí misma, como por las condiciones de salud propias de los pacientes (diabetes, cardiopatía, hipertensión, edad avanzada, anemia, obesidad) tiene implícita una serie de riesgos y complicaciones potencialmente serias, que pueden requerir tratamientos complementarios, médicos y/o quirúrgicos, y que en un mínimo porcentaje pueden causar la muerte. Dentro de las complicaciones más frecuentes están la infección superficial o profunda (articular), trombosis venosa profunda, tromboembolismo pulmonar, lesión accidental de arterias, venas o nervios de la pierna, persistencia o reaparición de inestabilidad de la rodilla, fracturas durante o después de la cirugía, rechazo de la prótesis o cemento utilizado, rigidez de la rodilla (artrofibrosis), fallo de los componentes de la prótesis que pueden requerir extracción del mismo e implantación de nuevos componentes, formación de hematomas en el sitio quirúrgico, aparición de dolor crónico.


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