RECONSTRUCCIÓN DE LIGAMENTO CRUZADO ANTERIOR (RLCA)

¿Cuál es la función del Ligamento cruzado anterior (LCA)?


El LCA tiene como función principal evitar la translación anterior de la tibia respecto al fémur y de forma secundaria la rotación anormal de la misma. Está ubicado en el centro de la rodilla, recibe su nombre por el aspecto que tiene y su inserción a nivel de la tibia proximal. Es una de las lesiones deportivas más frecuentes.




¿ Cómo se produce la lesión del LCA?

La ruptura del LCA es una de  las lesiones más frecuentes de las cuales el 75% se producen por traumatismos sin contacto y con mayor frecuencia en hombres, como resultado de giros inesperados de la rodilla con el pie fijo.  El paciente suele presentar un dolor intenso que le impide continuar con la actividad deportiva, aumento de volumen de la rodilla y asociado a un traquido en el momento de la ruptura.

Las lesiones del LCA someten a la rodilla a una inestabilidad crónica,  a lesiones de los meniscos y el cartílago y probablemente a una osteoartritis secundaria hasta en un 50% de los casos.

¿Para qué se realiza la RLCA?

Con la RLCA se pretende obtener una rodilla funcionalmente estable con una mínima morbilidad que le permita al paciente retornar a sus actividades cotidianas y deportivas previas a la lesión.



¿Qué pacientes son candidatos para la RLCA?


Aunque la reconstrucción quirúrgica es considerada hoy en día el tratamiento de elección para la lesión del LCA, es muy importante tener en cuenta algunas consideraciones para decidir cuál es la mejor conducta a seguir y el mejor momento de realizarla: Los pacientes considerados de “alto riesgo” y por tanto candidatos a RLCA,  son usualmente jóvenes con alto nivel de actividad física que participan en deportes que implican saltos, giros y cambios de velocidad. Aquellos pacientes con mínimos síntomas de inestabilidad, bajas expectativas deportivas o que sean incapaces de seguir los protocolos de rehabilitación de forma estricta posiblemente sean candidatos a  un manejo conservador o no quirúrgico.


¿Cómo se diagnostica la lesión del LCA y en qué momento debe tratarse?


El diagnóstico de lesión del LCA se realiza por medio de un examen físico de la rodilla completo. La resonancia magnética (RM) es un medio diagnóstico que se utiliza más que para confirmar la lesión, para evaluar otras patologías dentro de la rodilla que con frecuencia se asocian a la lesión del ligamento. El momento ideal para realizar la reconstrucción del LCA no está definido de forma categórica, sin embargo prolongar el momento del procedimiento es un factor de riesgo para la lesión de los meniscos o el cartílago y realizarlo muy cerca de la lesión aumenta el riesgo de complicaciones postoperatorias como la artrofibrosis o rigidez de la rodilla. Son condiciones indispensables para poder realizar el procedimiento con el mayor éxito posible: La recuperación completa de la flexión y extensión de la rodilla, la ausencia de inflamación, la preparación mental del paciente para cumplir con los objetivos de rehabilitación y el tiempo disponible para cumplir con la terapia física postoperatoria.


¿En qué consiste la cirugía de RLCA?


El procedimiento suele ser ambulatorio (no necesita hospitalización) y se realiza bajo anestesia general o regional, dependiendo de las condiciones médicas del paciente y la preferencia del anestesiólogo. La cirugía consiste en tomar injertos propios del paciente o auto-injertos (tendones isquiotibiales, tendón cuadricipital, tendón patelar , entre otros) o injertos de un donante cadavérico (aloinjertos) con el fin de fabricar un nuevo ligamento que será colocado en la posición anatómica del antiguo ligamento y fijado a la tibia y al fémur por medio de dispositivos médicos como tornillos o grapas. Durante el procedimiento se tratan las lesiones asociadas como rupturas meniscales o lesiones del cartílago de la rodilla, entre otros.




¿Cómo es la recuperación después de la cirugía?


En el postoperatorio inmediato podrá presentar dolor en la zona de la rodilla o por detrás del muslo, el cual será manejado con analgésicos comunes y medios locales. Deberá empezar de forma temprana con el proceso de rehabilitación según le explique su cirujano. El tiempo de uso de muletas,  rodilleras (“brace”) y tipo de apoyo depende de la técnica quirúrgica empleada y la preferencia del médico tratante. El programa de rehabilitación debe ajustarse de acuerdo a la evolución individual de los pacientes en cuanto a la presencia de dolor, inflamación y movilidad. La probabilidad de regreso a las actividades deportivas depende de diversos factores: A nivel mundial hay reportes variables, pero  en general para pacientes de alto rendimiento deportivo se encuentra que entre el 63% y 69% regresan a su deporte, el 43% recuperan su nivel deportivo pre-lesión, el 27% percibe que la rodilla no alcanzó su nivel previo y el 30% restante no es capaz de regresar a su actividad deportiva

(McCullough y colaboradores).

¿Qué complicaciones pueden presentarse en la RLCA?


Dentro de las complicaciones post-operatorias reportadas con mayor frecuencia encontramos la pérdida de movilidad de la rodilla (déficit de extensión o déficit de flexión), especialmente en pacientes que son llevados a cirugía sin alcanzar los objetivos de movilidad o en la fase aguda de la lesión, o aquellos con una pobre o nula rehabilitación. La infección o artritis séptica es otra complicación potencialmente devastadora que se presenta con una incidencia extremadamente baja, Jameson y col en el 2010 reportaron una incidencia entre 0,3 y 1,7% de infecciones, tanto superficiales como profundas (artritis séptica). La trombosis venosa profunda (TVP) y sus complicaciones como el trombo-embolismo pulmonar (PE) y el síndrome post-flebítico también han sido mencionadas como complicaciones después de la reconstrucción del LCA. En algunos pacientes es necesario realizar profilaxis anti-trombótica dependiendo de factores de riesgo como el sexo femenino, la terapia hormonal y el uso de torniquete durante la cirugía por períodos prolongados (más de 60 minutos).


Bibliografía

  1. Daniel D, Stone M, Dobson B, Fithian D, Rossman D, Kaufman K. Fate of the ACL-injured patient. A prospective outcome study. American Journal of Sports Medicine 1994;22:632–44.
  2. Mohtadi N. Quality of life assessment as an outcome in anterior cruciate ligament reconstructive surgery. In: Jackson DW, Arnoczky SP editor(s). The anterior cruciate ligament: current and future concepts. New York: Raven Press, 1993.
  3. Mohtadi N. Development and validation of the quality of life outcome measure (questionnaire) for chronic anterior cruciate ligament deficiency. American Journal of Sports Medicine 1998;26:350–9.
  4. Sherman M, Warren R, Marshall J, Savatsky G. A clinical and radiographical analysis of 127 anterior cruciate insufficient knees. Clinical Orthopaedics and Related Research 1988;(227):229–37.
  5. Fithian D, Paxton E, Stone M, L, Csintalan R, Phelan D, Daniel D. Prospective Trial of a Treatment Algorithm for the Management of the Anterior Cruciate Ligament-Injured Knee. American Journal of Sports Medicine 2005; (33)3:335-346
  6. Meuffels Duncan E, Poldervaart Michelle T, Diercks Ron L, Fievez, Alex W F M. Guideline on anterior cruciate ligament injury. Acta orthopaedica 2012; 83(4):379-386.
  7. McCullough K, Phelps K, Spindler K, Matava M. Return to High School– and College- Level Football After Anterior Cruciate Ligament Reconstruction A Multicenter Orthopaedic Outcomes Network (MOON) Cohort Study. Am J Sports Med. 2012;40(11): 2523-2529

¿Tiene preguntas de este procedimiento o desea más información?

SOLICITAR CITA